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Se necesita más que campañas cursis para enfrentar un problema global


La guerra al narcotráfico, enunciada así, por el presidente Calderón, se ha convertido en corazón del proceso político. El día de ayer en Gómez Palacio Durango, de nuevo expuso que su compromiso es contra la inseguridad que provoca el narcotráfico y que la solución no se encuentra en retirar al Ejército, de igual manera otros gobernadores dieron su apoyo al presidente en esta "cruzada". Pero creo que todos tenemos de alguna forma, una preocupación ante la poca eficacia y la incapacidad para detenerla , y más aún cuando se anticipa que aún habrá más muertes y que esto será una cruzada en la que solo la victoria podrá darla por terminada.

En el diario Milenio, Alan Arias expone de manera clara y con una visión distinta a la que escuchamos a diario, su enfoque sobre el posicionamiento del narcotráfico. " Se trata de un tema global, cuyas variables de referencias teóricas-decisivas para un diagnostico adecuado-son la economía globalizada, sus efectos perversos o indeseados, que nutren la base social y territorial del narcotráfico.
El narcotráfico es momento constitutivo y crucial de la globalización, su extrema rentabilidad económica, su potencialidad financiera, se despliegan en virtud de las condiciones de apartheid
social extendido y apuntalado por la economía informal y la pobreza. Cuando una sociedad como la mexicana, polarizada por una distribución desigual de la riqueza, azotada por el estancamiento crónico de la economía, de desliza por una pendiente hacia las actividades irregulares de la informalidad y de la ilegalidad. El narcotráfico no busca derrotar al Estado, necesita que funcione debilitado, en descomposición, de modo que le sea funcional. Mediación política para la realización material de su negocio"

La guerra es continuación de la política por otros medios y no al revés.


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